sábado, 19 de septiembre de 2015

Cuba en datos: Sanidad y Educación


Si hay algo de lo que los cubanos pueden enorgullecerse especialmente, sin lugar a dudas es de sus sistemas sanitario y educativo que han permanecido públicos, gratuitos y universales a pesar del bloqueo al que la isla lleva sometida más de 50 años por EEUU.

Estos dos servicios básicos siempre han sido una prioridad para el Gobierno cubano que, hasta en los peores momentos, ha priorizado las inversiones en estos dos sectores frente a otros de menor importancia social y humana. De hecho Cuba es el país del mundo que más presupuesto nacional dedica a educación, alcanzando el 13% del PIB.

Esto ha hecho posible que, entre otras cosas, Cuba tenga la tasa de mortalidad infantil más baja de América, incluidos EEUU y Canadá, o que según la UNESCO, Cuba tenga la tasa de analfabetismo más baja y la tasa de escolarización más alta de América Latina.

Sanidad


Como primer punto subrayaremos, aunque pueda parecer una obviedad, que en Cuba no existen barreras raciales ni económicas que impidan el acceso a la sanidad. Algo que no se puede decir de EEUU, donde la sanidad privada y la consiguiente necesidad de tener contratado un seguro médico, hacen que el acceso a una atención médica de calidad esté lejos del alcance de mucha gente por su bajo poder adquisitivo. Tampoco se puede decir de España, país que no hace mucho retiró la tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin papeles, avocando a muchos de ellos a la muerte por enfermedades sencillas que se podrían haber tratado con una atención básica.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Cuba es la nación con más médicos por habitante de todo el mundo, doblando incluso a EEUU. De hecho la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana es una de las más prestigiosas de América y en ella se han formado miles de médicos de hasta 123 países.

Cuba también se ha hecho un hueco en los corazones de miles de personas de todo el mundo, sobre todo en países del llamado “tercer mundo”, a donde ha enviado gratuitamente a miles de profesionales de la salud y la educación. Desde 1963, alrededor de 132.000 médicos y sanitarios cubanos han colaborado en 102 países.

Se estima que los médicos cubanos han atendido a más de 85 millones de personas y salvado unas 615.000 vidas a lo largo de estas décadas de misiones médicas en el extranjero. Actualmente alrededor de 38.868 profesionales de la salud cubanos están desplegados solidariamente en 66 países.

Estos ejemplos de solidaridad los hemos visto en varias ocasiones en los últimos años. En 2005 tras la tragedia del huracán Katrina que asoló Nueva Orleans, Cuba ofreció a EEUU enviar 1.586 médicos pero George W.Bush rechazó la ayuda.

En noviembre de 2005, tras el terremoto de Pakistán, 2.564 médicos cubanos fueron enviados al país para atender a las víctimas. Permanecieron allí más de 8 meses durante los que atendieron casi a 2 millones de personas y salvaron 2.086 vidas. Según el diario “The Independent” los médicos cubanos fueron los primeros en llegar y los últimos en abandonar el país. Esto mismo se repitió en 2012 tras el terremoto que asoló a Haití.

También con la crisis humanitaria que se desató a raíz del brote de ébola, Cuba fue de los primeros países en enviar un contingente médico a Liberia, Sierra Leona y Guinea a donde acudieron casi 500 médicos y personal sanitario cubano. Por el contrario EEUU envió personal militar a las zonas afectadas.

Y más recientemente, tras el terremoto que devastó Nepal, 48 profesionales cubanos fueron enviados para paliar la situación con la instalación de un hospital de campaña para atender a los heridos.

Otro de los ejemplos de solidaridad y colaboración cubana, es la llamada Operación Milagro que desarrollan conjuntamente Cuba y Venezuela desde 2004. Gracias a esta iniciativa, más de 2 millones de personas de 35 países diferentes han sido operadas gratuitamente de cataratas y otras enfermedades oculares y han recuperado la vista.

Según el PNUD, la ayuda humanitaria que Cuba brinda al exterior representa proporcionalmente al PIB un porcentaje superior al promedio de los 18 países más desarrollados.

Pero, como todo lo demás, la sanidad cubana tampoco se ha librado de sufrir las consecuencias del bloqueo estadounidense. Un bloqueo que, en cierto modo, también ha afectado al resto del mundo, incluido EEUU, que no se ha podido beneficiar de los grandes avances médicos y biotecnológicos que se han logrado en el país caribeño en las últimas décadas.

Uno de los grandes obstáculos derivados del bloqueo al que se enfrentan los científicos cubanos es la dificultad de acceder a material especializado de laboratorio para llevar a cabo sus investigaciones. Además para obtener piezas de repuesto o importar medicamentos, tienen que acudir a mercados lejanos, lo que incrementa los costes de adquisición.

Para la adquisición de material médico a EEUU, el gobierno norteamericano primero tiene que otorgar una licencia especial a sus empresas farmacéuticas, que solamente se otorga si el gobierno de Estados Unidos puede verificar que la utilización que se va a hacer del producto se corresponde con el propósito para el que se pide la licencia. Por esta razón, Cuba solo obtiene en EEUU una insignificante cantidad de insumos sanitarios generalmente desechables, pero no material puntero para la investigación o tratamientos médicos.

Asimismo, los descubrimientos científico-médicos y las medicinas desarrolladas en la Isla contra diferentes enfermedades, se han visto confinados en la isla ante la imposibilidad de exportarlos e incluso de compartir estos avances con las comunidades científicas de otros países.

Además, el hecho de que la mayoría de las revistas científicas de renombre mundial tengan su sede en EEUU ha hecho que los investigadores cubanos tengan que enfrentarse a muchas trabas para poder publicar en ellas sus descubrimientos y compartirlos con el mundo.

Pese a que el bloqueo persiste, el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EEUU y Cuba ha permitido que el Roswell Park Cáncer Institute, uno de los centros de investigación sobre el cáncer más renombrados de EEUU, pueda comenzar a analizar una vacuna pionera contra el cáncer de pulmón denominada CimaVax y desarrollada  por el Centro de Inmunología Molecular de La Habana. De hecho, CimaVax es la primera vacuna que se ha desarrollado en el mundo contra el cáncer de pulmón. 

Otro de los grandes avances médicos que ha logrado Cuba en los últimos años es la consecución de una cura definitiva para el Vitiligo, también conocido como Leucoderma, que consiste en la decoloración progresiva de la piel debido a la destrucción de las células que se encargan de producir la melanina.

El medicamento desarrollado en los laboratorios cubanos y denominado Melagenina Plus se ha mostrado eficaz en un 86% de los pacientes, que lograron la repigmentación de su piel gracias al incremento de reproducción de los melanocitos, que son los encargados de producir la melanina.
También en esta ocasión el bloqueo impide que el medicamento sea exportado a terceros países, por lo que Cuba ofrece tratamiento a los extranjeros que puedan permitirse viajar a la Isla durante un mínimo de tres días. 

El tratamiento es ambulatorio y no precisa de ingreso hospitalario, por lo que el paciente puede hospedarse tranquilamente en cualquier hotel de La Habana. Tras esos tres primeros días de tratamiento, el paciente recibe la cantidad necesaria para su caso, en función de su grado de afectación, para que pueda seguirlo en su país de origen.

Pese a la escasa publicidad que se le ha hecho, Cuba también ha logrado grandes avances en la lucha contra el cáncer. Desde 2012, el Centro de Inmunología Molecular de La Habana ha patentado cuatro vacunas diferentes contra cuatro tipos distintos de cáncer, entre ellos, el cáncer de pulmón. Aunque no curan la enfermedad, ensayos clínicos en 86 países, si que se ha demostrado que reducen y controlan los tumores, aumentando y mejorando la esperanza de vida.

Cuba ha sido pionera en avances médicos muy diversos. Ya en 1985 desarrolló la primera y única vacuna contra la meningitis B. También ha desarrollado nuevos tratamientos para combatir la hepatitis B o el dengue entre otras enfermedades.

Otro campo en el que está logrando avances de investigación es el relacionado con el VIH. Científicos cubanos han desarrollado una posible vacuna contra el Sida que podría ser efectiva en personas que no se encuentran en etapas avanzadas de la enfermedad. La vacuna ya se ha probado con éxito en humanos en diferentes países y podría estar disponible en 2016. Con este tratamiento los pacientes solamente deberían recibir un pinchazo cada 6 meses que lograría que su sistema inmunológico estuviese intacto y su carga viral se normalizase.

Además la OMS reconoció en 2015 que Cuba se había convertido en el primer país del mundo en lograr la eliminación de la transmisión del VIH y el sífilis de madres a hijos.

Estos son apenas unos pocos ejemplos de los numerosos avances científico-médicos patentados por Cuba y que en su mayoría se han quedado confinados en la isla por culpa del bloqueo.

Educación


Nada más triunfar la revolución, el nuevo gobierno ya dejó vislumbrar la importante implicación que tendría en el costoso trabajo de alfabetizar a una población mayormente campesina y analfabeta que no podía permitirse tener unos estudios, y convirtió en centros de enseñanza 69 cuarteles militares de la dictadura batistiana. Desde entonces la educación cubana se ha posicionado en los primeros lugares a nivel mundial y sus logros han sido reconocidos por diferentes organismos internacionales.

Según la UNESCO, en Cuba, pese a ser uno de los países más pobres de América Latina, los niños cubanos  que cursan la educación básica tienen el doble de conocimientos que los alumnos del resto de países latinoamericanos. De hecho su informe coloca a Cuba como la primera en todas las asignaturas en comparación con el resto de países de Latinoamérica.

Además, según la UNESCO, Cuba se encuentra en el puesto 16º a nivel mundial y 1º en América Latina en cuanto al índice de desarrollo de la educación para todos, que considera factores como la enseñanza primaria universal, la alfabetización de los adultos, la igualdad de sexos y la calidad educativa, mientras que EEUU se encuentra en el puesto 25.

Al igual que en sanidad, en educación Cuba también ha desarrollado exitosas campañas de alfabetización. La campaña “Yo sí puedo” puesta en marcha en 2003 ha posibilitado que más de 5 millones de personas de 28 países, incluido España, aprendan a leer y a escribir. Concretamente, estos médicos ejercieron su labor en Sevilla enseñando a leer y escribir a la gente de los barrios humildes.

El pasado año el Banco Mundial, poco sospechoso de ser afín al Gobierno cubano,  publicó un informe en el que analizaba los sistemas educativos públicos de varios países de América Latina. Según este informe, solamente el sistema educativo cubano puede considerarse de alta calidad en comparación con los parámetros mundiales.

Del mismo modo afirmaba que solamente Cuba presenta un fuerte talento académico, remuneraciones altas para los profesionales docentes y una elevada autonomía  profesional. Además, reconoce y alaba el logro de la Revolución Cubana de haber logrado la alfabetización universal. Algo lejos todavía de conseguirse en el resto del continente.


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